Hoy
fue uno de esos días en que te levantas de la cama sintiendo que algo
te falta y no puedes descifrar que es… Solo sabes que tienes una especie
de vacío aguardando por algo. Conversaba al respecto durante la tarde
con mi hermano mayor sentada en las
escalinatas que dan a la entrada de la terraza de la casa. Él, mientras
me escuchaba, se levanta y se acerca a la manguera que está colocada en
la pared, comienza a sacarla cuidadosamente y enterrar un poco el
pistero en el césped en posición vertical. Se quita sus zapatos, coloca
su billetera y celular a un lado y procede a abrir la manguera creando
una especie de lluvia. Se acerca a mí y me toma de las manos mientras
dice… “Ven, baila conmigo bajo la lluvia”. Parecíamos dos locos
bailando, cantando y riendo… Ese instante quedara guardado en mis
mejores recuerdos con él.

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